Receta para una dorada al horno en diciembre
Lo primero que ha de hacer es acabar de cenar y enviar un mensaje diciendo que llegará media hora tarde. Luego ha de recoger los platos y las migas (las migas son muy importantes) y desalojar de los fogones las ollas y sartenes utilizadas.
Ha de decidir si irá con los pantalones que lleva puestos o, por el contrario, si irá tal cual, arreglado pero informal. El jersey azul con capucha azul y estampado de Santiago de Compostela es obligatorio, en eso no se aceptan variaciones. En cuanto al calzado, las opciones van desde zapatones marrones a juego con el pantalón, hasta bambas azules de treinta euros la pareja. Siendo invierno se recomiendan las bambas, no sea que se quede sin pasar frío. La chaqueta es importante que no tenga capucha, da igual el color, y a ser posible fina, que afuera no hace calor precisamente. Los guantes están prohibidos y el gorro, de color rojo, necesario y suficiente.
Truco: No olvidarse la llave del castillo. Este detalle pasa desapercibido para los principiantes.
Decir Adiós y Que tengas una buena velada a todo ser humano que se cruce en el camino desde el dormitorio a la puerta de casa. En caso de habitar con animales, un simple achuchón (o golpecito en el vídrio en caso de tener peces o camaleones) bastará. Si hay niños, dígales que es muy tarde ya para que estén despiertos y que cuando sean mayores ya comerán en la mesa.
Abra la puerta de casa con sumo cuidado (no romperla) y ciérrela despacio, procurando que después de ambas acciones su cuerpo se encuentre fuera de la vivienda. En caso de seguir dentro después del último paso, repetir el proceso a partir de la recogida de migas.
Si no dispone de ascensor, que será el caso, baje por las escaleras de manera que su energía potencial vaya disminuyendo conforme al tiempo. Si la energía no disminuye sino que aumenta, pivote sobre uno de sus pies y realice un giro de ciento ochenta grados. Si de cualquier modo la energía no disminuye, salga de la bañera y comience de nuevo desde la recogida de las migas.
Si se cruza con algún adulto en las escaleras, salude con un Buenas noches. No hay documentación que hable sobre qué hacer ante la posibilidad de cruzarse con niños o animales. En tal caso, agárrelos rápidamente y deposítelos en la bañera (recuerde pivotar de nuevo sobre uno de sus pies o cargará con ellos toda la noche). Al llegar a la puerta del edificio verá que es noche cerrada. No se asuste, es normal a esas horas. Aplique el mismo esquema descrito en el párrafo quinto para salir al exterior.
Una vez en el exterior, gire sobre sí mismo noventa grados a la izquierda y comience a andar* con paso resuelto. Durante la caminata estará bien visto que maldiga periódicamente el frío que hace con frases como, Maldito el frío que hace o Qué frío que hace, maldición. En caso de ser fumador, puede ir fumando a la vez que anda, pero procure maldecir sin el cigarrillo entre los labios.
Llegue al cruce de las dos calles acordadas y no encuentre el local. Es muy importante que no lo encuentre. Deberá pasearse arriba y abajo, maldiciendo el frío y buscando el nombre del local en los lugares más estúpidos (matrículas de coches, titulares de periódicos, bicicletas, papeleras y marcos de ventana pintados de blanco). En estos momentos deberá empezar a maldecir también el nombre del local (Maldito local ********, es lo habitual) pero no debe olvidar seguir maldiciendo el frío que hace, aunque no con tanta frecuencia.
Pasados quince minutos, diríjase al local (que se encuentra justo dónde se le había indicado) y, unos cinco metros antes de llegar, párese. Extienda los dos brazos lateralmente y levántelos, a la vez que exclama en voz alta y con los ojos como platos Pero si está aquí. Repita el proceso hasta que esté seguro de que alguien le ha oido. En caso de estar completamente solo en la calle, se le permitirá hacer una llamada para que un amigo pueda presenciar la escena.
Ande los cinco metros que quedan entre usted y la puerta de entrada y extienda el brazo hasta poder agarrar el pomo de la puerta. Aplique la técnica descrita en el párrafo cinco substituyendo “vivienda” por “calle” y “fuera de la vivienda” por “dentro del local”. Es de suma importancia que aplique ambas substituciones antes de empezar la maniobra, en caso contrario podría sufrir un shock emocional severo, desorientación y pérdida del ego.
Cuando se encuentre dentro del local, quítese el gorro rojo con la mano derecha. Reúna las dos manos a la altura de la boca del estómago (recuerde seguir agarrando el gorro) e inclínese hacia adelante ligeramente a la vez que muestra una sonrisa de comerciante fenicio. Mire fíjamente a todos los presentes, uno detrás de otro, mientras va diciendo en voz alta Ave María purísima. Repita el saludo hasta que alguno de los parroquianos le conteste Sin pecado concebida. Pase el gorro a ver si cae alguna monedilla.
Suba la escalera que le queda a su izquierda (no hay otra) y llegue a una sala repleta de gente sentada en sillas puestas en fila. Con las manos formando un megáfono, grite a todo pulmón, Marujita Díaz está repartiendo besos y firmando libros en la barra. Apártese a un lado para dejar que la marabunta en estampida desaloje la habitación. Siéntese en una de las sillas de la última fila y deje que el yo en el espejo le envenene dulcemente.
Mi fruto, mi flor, mi historia de amor, mis caricias.
Mi humilde candil,mi lluvia de abril,mi avaricia.
Mi trozo de pan, mi viejo refrán, mi poeta.
La fe que perdí, mi camino y mi carreta.
Mi dulce placer, mi sueño de ayer, mi equipaje.
Mi tibio rincón, mi mejor canción, mi paisaje.
Mi manantial, mi cañaveral, mí riqueza.
Mi leña, mi hogar, mi techo, mi lar, mi nobleza.
Mi fuente, mi sed, mi barco, mi red y la arena.
Dónde te sentí, dónde te escribí mi poema.**
Pierda el sentido, duerma profundamente, sueñe como nunca y despierte seis días después.
Ingredientes.
- Dos doradas vegetarianas de piscifactoría.
- Cuatro patatas medianas.
- Dos cebollas pequeñas.
- Dos dientes de ajo.
- Dos tomates.
- 400 ml de caldo de pescado.
- Cuatro almendras y cuatro avellanas.
- Dos copitas de vino blanco seco.
- Perejíl fresco.
Preparación.
Corte la cebolla fina y las patatas en rodajas de 5 mm. Pase por el túrmix los frutos secos, el vino, uno de los dientes ajo y el perejíl. Corte los tomates por la mitad. Marque las doradas. En una sartén dore un diente de ajo en aceite de oliva. Añada después la cebolla y cuando ésta esté dorada, añada las patatas. Cuando cambien de color, añada el caldo de pescado, los tomates y rectifique de sal. Cuando las patatas estén un poco blandas, ponga las doradas encima y rocíelas con la picada. Meter el conjunto en el horno, a 180 grados, durante ocho minutos.
Servir y acompañar con una botella de Viña Sol.
Postre a modo de epílogo
Aflora entonces un sentimiento de inutilidad bastante severo. Tras haber seguido al pie de la letra unas intuiciones que nos habían parecido ciertas e infalibles, como el que está seguro que al día siguiente saldrá el Sol, como la receta para cocinar dorada al horno, nos encontramos con un bodrio insoportable, algo que nos ahoga el estómago, que nos mata los sueños, que nos congela la sonrisa y que nos hace sentir como el único de la clase que no ha superado aquél exámen tan fácil.
Y yo me pregunto, Por qué nadie me habla claro, y yo me respondo, Quizá porque nadie sabe que debe hablarte, Pero yo sí que les hablo, Pero lo que dices no es lo que crees decir, Y luego, claro…
Uno cree haberse explicado como lo harían mil primaveras que empezaran a florecer a la vez y, esperando poder ver los primeros brotes verdes en las ramas de los árboles, se encuentra metido en pleno diciembre, con viento, lluvia y frío, y ese hambre que nunca muere.
* Andar, del latín gehen. A partir de un estado de reposo absoluto, en formación bípeda de a uno, levante con suavidad una de las rodillas hasta que su pantorrilla se encuentre paralela a la superficie sobre la que reposan sus pies y perpendicular a la otra pierna. Es importante levantar una sola de las rodillas en el proceso ya que la otra pierna ha de quedar perpendicular a la dicha superficie. Extender la pierna alzada hasta que ésta se encuentre totalmente paralela al suelo (sinónimo de superfície) e impulsarnos suavemente hasta que consigamos que, por nuestro propio peso, la pierna alzada acabe tocando nuevamente el suelo medio metro más allá. Si es nuestra cabeza la que toca el suelo antes que la pierna alzada, repetir el proceso desde el principio, procurando que el impulso que demos sea hacia adelante. La pierna que ha quedado atrás debe deslizarse, arrastrando el pie por el suelo, hasta reunirse con su homónima. Puede deslizar la pierna que ha quedado delante si se encuentra practicando y no dispone de mucho espacio. El proceso deberá repetirse hasta que se alcance la distancia deseada. En caso de necesidad de corrección de rumbo, puede aplicarse la técnica del pivote. Es recomendable ir alternando las dos piernas en la tarea del alzamiento, de manera que se produzca un desgaste equilibrado en ambas suelas de los zapatos.
** Poema de amor. Joan Manuel Serrat. 1969. Aquí se puede apreciar la influencia del cantante sobre el autor. Más tarde, en "Memorias de un cienpiés alfa: Mis circunstancias y la madre que parió a Tatami", escribiría “...por aquél entonces, en Berlín, yo escuchaba al Serrat mientras me duchaba...”.
Ha de decidir si irá con los pantalones que lleva puestos o, por el contrario, si irá tal cual, arreglado pero informal. El jersey azul con capucha azul y estampado de Santiago de Compostela es obligatorio, en eso no se aceptan variaciones. En cuanto al calzado, las opciones van desde zapatones marrones a juego con el pantalón, hasta bambas azules de treinta euros la pareja. Siendo invierno se recomiendan las bambas, no sea que se quede sin pasar frío. La chaqueta es importante que no tenga capucha, da igual el color, y a ser posible fina, que afuera no hace calor precisamente. Los guantes están prohibidos y el gorro, de color rojo, necesario y suficiente.
Truco: No olvidarse la llave del castillo. Este detalle pasa desapercibido para los principiantes.
Decir Adiós y Que tengas una buena velada a todo ser humano que se cruce en el camino desde el dormitorio a la puerta de casa. En caso de habitar con animales, un simple achuchón (o golpecito en el vídrio en caso de tener peces o camaleones) bastará. Si hay niños, dígales que es muy tarde ya para que estén despiertos y que cuando sean mayores ya comerán en la mesa.
Abra la puerta de casa con sumo cuidado (no romperla) y ciérrela despacio, procurando que después de ambas acciones su cuerpo se encuentre fuera de la vivienda. En caso de seguir dentro después del último paso, repetir el proceso a partir de la recogida de migas.
Si no dispone de ascensor, que será el caso, baje por las escaleras de manera que su energía potencial vaya disminuyendo conforme al tiempo. Si la energía no disminuye sino que aumenta, pivote sobre uno de sus pies y realice un giro de ciento ochenta grados. Si de cualquier modo la energía no disminuye, salga de la bañera y comience de nuevo desde la recogida de las migas.
Si se cruza con algún adulto en las escaleras, salude con un Buenas noches. No hay documentación que hable sobre qué hacer ante la posibilidad de cruzarse con niños o animales. En tal caso, agárrelos rápidamente y deposítelos en la bañera (recuerde pivotar de nuevo sobre uno de sus pies o cargará con ellos toda la noche). Al llegar a la puerta del edificio verá que es noche cerrada. No se asuste, es normal a esas horas. Aplique el mismo esquema descrito en el párrafo quinto para salir al exterior.
Una vez en el exterior, gire sobre sí mismo noventa grados a la izquierda y comience a andar* con paso resuelto. Durante la caminata estará bien visto que maldiga periódicamente el frío que hace con frases como, Maldito el frío que hace o Qué frío que hace, maldición. En caso de ser fumador, puede ir fumando a la vez que anda, pero procure maldecir sin el cigarrillo entre los labios.
Llegue al cruce de las dos calles acordadas y no encuentre el local. Es muy importante que no lo encuentre. Deberá pasearse arriba y abajo, maldiciendo el frío y buscando el nombre del local en los lugares más estúpidos (matrículas de coches, titulares de periódicos, bicicletas, papeleras y marcos de ventana pintados de blanco). En estos momentos deberá empezar a maldecir también el nombre del local (Maldito local ********, es lo habitual) pero no debe olvidar seguir maldiciendo el frío que hace, aunque no con tanta frecuencia.
Pasados quince minutos, diríjase al local (que se encuentra justo dónde se le había indicado) y, unos cinco metros antes de llegar, párese. Extienda los dos brazos lateralmente y levántelos, a la vez que exclama en voz alta y con los ojos como platos Pero si está aquí. Repita el proceso hasta que esté seguro de que alguien le ha oido. En caso de estar completamente solo en la calle, se le permitirá hacer una llamada para que un amigo pueda presenciar la escena.
Ande los cinco metros que quedan entre usted y la puerta de entrada y extienda el brazo hasta poder agarrar el pomo de la puerta. Aplique la técnica descrita en el párrafo cinco substituyendo “vivienda” por “calle” y “fuera de la vivienda” por “dentro del local”. Es de suma importancia que aplique ambas substituciones antes de empezar la maniobra, en caso contrario podría sufrir un shock emocional severo, desorientación y pérdida del ego.
Cuando se encuentre dentro del local, quítese el gorro rojo con la mano derecha. Reúna las dos manos a la altura de la boca del estómago (recuerde seguir agarrando el gorro) e inclínese hacia adelante ligeramente a la vez que muestra una sonrisa de comerciante fenicio. Mire fíjamente a todos los presentes, uno detrás de otro, mientras va diciendo en voz alta Ave María purísima. Repita el saludo hasta que alguno de los parroquianos le conteste Sin pecado concebida. Pase el gorro a ver si cae alguna monedilla.
Suba la escalera que le queda a su izquierda (no hay otra) y llegue a una sala repleta de gente sentada en sillas puestas en fila. Con las manos formando un megáfono, grite a todo pulmón, Marujita Díaz está repartiendo besos y firmando libros en la barra. Apártese a un lado para dejar que la marabunta en estampida desaloje la habitación. Siéntese en una de las sillas de la última fila y deje que el yo en el espejo le envenene dulcemente.
Mi fruto, mi flor, mi historia de amor, mis caricias.
Mi humilde candil,mi lluvia de abril,mi avaricia.
Mi trozo de pan, mi viejo refrán, mi poeta.
La fe que perdí, mi camino y mi carreta.
Mi dulce placer, mi sueño de ayer, mi equipaje.
Mi tibio rincón, mi mejor canción, mi paisaje.
Mi manantial, mi cañaveral, mí riqueza.
Mi leña, mi hogar, mi techo, mi lar, mi nobleza.
Mi fuente, mi sed, mi barco, mi red y la arena.
Dónde te sentí, dónde te escribí mi poema.**
Pierda el sentido, duerma profundamente, sueñe como nunca y despierte seis días después.
Ingredientes.
- Dos doradas vegetarianas de piscifactoría.
- Cuatro patatas medianas.
- Dos cebollas pequeñas.
- Dos dientes de ajo.
- Dos tomates.
- 400 ml de caldo de pescado.
- Cuatro almendras y cuatro avellanas.
- Dos copitas de vino blanco seco.
- Perejíl fresco.
Preparación.
Corte la cebolla fina y las patatas en rodajas de 5 mm. Pase por el túrmix los frutos secos, el vino, uno de los dientes ajo y el perejíl. Corte los tomates por la mitad. Marque las doradas. En una sartén dore un diente de ajo en aceite de oliva. Añada después la cebolla y cuando ésta esté dorada, añada las patatas. Cuando cambien de color, añada el caldo de pescado, los tomates y rectifique de sal. Cuando las patatas estén un poco blandas, ponga las doradas encima y rocíelas con la picada. Meter el conjunto en el horno, a 180 grados, durante ocho minutos.
Servir y acompañar con una botella de Viña Sol.
Postre a modo de epílogo
Aflora entonces un sentimiento de inutilidad bastante severo. Tras haber seguido al pie de la letra unas intuiciones que nos habían parecido ciertas e infalibles, como el que está seguro que al día siguiente saldrá el Sol, como la receta para cocinar dorada al horno, nos encontramos con un bodrio insoportable, algo que nos ahoga el estómago, que nos mata los sueños, que nos congela la sonrisa y que nos hace sentir como el único de la clase que no ha superado aquél exámen tan fácil.
Y yo me pregunto, Por qué nadie me habla claro, y yo me respondo, Quizá porque nadie sabe que debe hablarte, Pero yo sí que les hablo, Pero lo que dices no es lo que crees decir, Y luego, claro…
Uno cree haberse explicado como lo harían mil primaveras que empezaran a florecer a la vez y, esperando poder ver los primeros brotes verdes en las ramas de los árboles, se encuentra metido en pleno diciembre, con viento, lluvia y frío, y ese hambre que nunca muere.
* Andar, del latín gehen. A partir de un estado de reposo absoluto, en formación bípeda de a uno, levante con suavidad una de las rodillas hasta que su pantorrilla se encuentre paralela a la superficie sobre la que reposan sus pies y perpendicular a la otra pierna. Es importante levantar una sola de las rodillas en el proceso ya que la otra pierna ha de quedar perpendicular a la dicha superficie. Extender la pierna alzada hasta que ésta se encuentre totalmente paralela al suelo (sinónimo de superfície) e impulsarnos suavemente hasta que consigamos que, por nuestro propio peso, la pierna alzada acabe tocando nuevamente el suelo medio metro más allá. Si es nuestra cabeza la que toca el suelo antes que la pierna alzada, repetir el proceso desde el principio, procurando que el impulso que demos sea hacia adelante. La pierna que ha quedado atrás debe deslizarse, arrastrando el pie por el suelo, hasta reunirse con su homónima. Puede deslizar la pierna que ha quedado delante si se encuentra practicando y no dispone de mucho espacio. El proceso deberá repetirse hasta que se alcance la distancia deseada. En caso de necesidad de corrección de rumbo, puede aplicarse la técnica del pivote. Es recomendable ir alternando las dos piernas en la tarea del alzamiento, de manera que se produzca un desgaste equilibrado en ambas suelas de los zapatos.
** Poema de amor. Joan Manuel Serrat. 1969. Aquí se puede apreciar la influencia del cantante sobre el autor. Más tarde, en "Memorias de un cienpiés alfa: Mis circunstancias y la madre que parió a Tatami", escribiría “...por aquél entonces, en Berlín, yo escuchaba al Serrat mientras me duchaba...”.

2 Comments:
Super color scheme, I like it! Keep up the good work. Thanks for sharing this wonderful site with us.
»
I find some information here.
Post a Comment
<< Home