Tuesday, April 18, 2006

Conillet de vellut

En esa casa, con esa gente. Una mesa, de madera, rodeada de piernas y codos. Conversaciones inútiles, como todas las que rodean las mesas, en casas como esas, con gentes como esas.

Alguien empezó a vivir, hace once años, en la capital de Alemania En el treceavo piso de un edificio circundado por una autopista. Treceavo piso. Tras cinco semanas viviendo ahí, no se cruzó con nadie. Ningún vecino. Nadie. Compartía piso con otras dos personas que sólo iban al edificio para dormir. No conocía a casi nadie en la ciudad. Tan sólo a dos mujeres que trabajaban en un estudio que fotografiaban cuerpos desnudos de gente mayor. Recién llegada esta quita semana, la vivienda empezó a oler peor. Él, sin muchas otras cosas que hacer, decidió a limpiar la vivienda entera. Limpió la cocina, el baño, el salón, las tres habitaciones, el balcón, la bañera, el retrete, el horno, la nevera, el balcón y, finalmente, el rellano frente a la puerta de su casa.

Dejó una nota a la gente con la que compartía el piso, He limpiado la vivienda entera, el olor no se va, no tendréis pescado por ahí escondido. Los otros, a los que nunca veía, le dejaron otra nota en la que le decían que ellos también habían notado el olor. Le agradecían que hubiera limpiado toda la vivienda. A pesar del olor, el lugar parecía mucho más civilizado ahora. Gracias.

Pasaron dos semanas más y un día alguien llamó a la puerta. Era el mediodía de un miércoles. Buenos días, soy la señora Altefrau, Buenos días, Estoy llamando a la puerta de enfrente y nadie contesta, sabe usted si la señora Fritz está en casa, Mire, señora, hace más de un mes que vivo aquí y nunca ha visto a nadie, pensaba que era el único que vivía en este edificio, No, no, aquí delante vive la señora Fritz, hace semanas que no viene a las partidas de cartas y creí que estaba enferma, he estado llamando pero nadie contesta, sabe usted algo, No, ya le he dicho que no he visto a nadie nunca por aquí, Bueno, estoy un poco preocupada, sabe, le importaría si llamo por teléfono, No, no, claro, justamente estaba preparando un te, le apetece, Sí, claro.

Alguien tiene más tabaco, Sí, coge de aquí.

Groenlandia, la rubia groenlandia, la adulta groenladia. Un currículum en el que se demuestra que la vida está hecha para echarla de menos. Yo soy de tal sitio y llevo aquí tanto tiempo. Yo soy de Groenlandia. El transiveriano. De China a Moscú. Ya ves, te lo recomiendo. Y te fundes, te prometo que te fundes.

Y me fundo, os lo prometo.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home